6 de septiembre de 2010   ///   www.bodegasdeluruguay.com.uy

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Estela de Frutos
"En nuestro quehacer, cuando uno se quiere acordar, todo se mira y sueña en los colores del vino"
Es imposible hablar del vino uruguayo sin mencionarla. La Ingeniera Agrónoma y Enóloga Estela de Frutos es sinónimo de trabajo incansable, tesón, energía, profesionalismo y experiencia. Una mujer pequeña, romántica y que siempre habla en voz muy baja, pero con un volcán por dentro, que no ha dejado de pensar ni de realizar cada día por la vitivinicultura del país, en particular de su querido tannat, y quien a pesar de los avatares que debe enfrentar, siempre encuentra nuevos caminos, y no deja de soñar.

¿Cuándo decidió que iba a dedicar su vida a esta profesión?
A partir de 1984 el azar, la suerte y las oportunidades guiaron mi propia formación de agrónomo hacia el posgrado de enología. En 1989 fue mi primera actuación como jurado internacional de vinos. A partir de 1991 las coyunturas vitivinícolas nacionales, regionales, internacionales presentaron la ocasión e INAVI, OIV, FAO, GTZ y MERCOSUR constituyeron el punto de partida de un intenso desempeño profesional enológico. Anteriormente el Ministerio de Agricultura y la Facultad de Agronomía me habían iniciado en la vida laboral. Esta Facultad -mi propia Casa de Estudios- no me enseñó Enología, pero me dio las bases más sólidas para estudiarla en otro país y comprender que la uva quiere ser vino, casi como ley de vida, con instinto de perpetuidad. Fui afortunada porque pude devolverle a mi querida Facultad tanto privilegio, reactivando su Cátedra de Enología que había sido fundada en 1908. En síntesis, si bien la cronología marca una progresión, no recuerdo que hubiera una decisión. Pienso que en nuestro quehacer, uno va entrando, involucrándose, y cuando se quiere acordar todo se mira y sueña en los colores del vino.

¿Cómo conjuga su trabajo entre la actividad privada y la que desarrolla en INAVI?
Siendo monotemática, todo el día, todos los días, para el vino. Eso sí, en armonía con la familia, compartiendo a veces, estableciendo prioridades las más y en ocasiones negociando. Algunas cosas ahora son más fáciles. Mi hija Casandra estudia Agronomía, aunque se orienta a otras áreas, tiene la bohemia de la profesión y me acompaña -no sé con cuánto esfuerzo de su parte- y nobleza me obliga a decir que me gusta escuchar sus pareceres y algunas veces a pedir su opinión. Ésta, como cualquier otra forma de sentirlos cerca, es de gran ayuda para las mamás (con hijos de cualquier edad) que trabajamos muchas horas.

¿Cuáles son los desafíos que ha encarado para este año?
La cultura del vino en su concepto más amplio y otros temas más tangibles. También están en la mesa de trabajo algunos temas estratégicos para la comprobación de la calidad de nuestro vino, otros serán una mirada profesional a nosotros mismos, un proyecto de innovación en temas de garantías para el consumidor.

Los Cerros de San Juan fue su escuela, su casa durante gran parte de su vida. ¿Cuál considera que fue su mayor adquisición allí, y cuál es su legado más importante a esa bodega?
Excelente planteo, nada más preciso que considerar que Los Cerros de San Juan fue mi escuela y mi casa durante 18 vendimias (1992 a 2009). La vida profesional, como la vida misma, es dar y recibir, ideas y concreciones, proyectos y realidades, diseños y tecnología, éxitos y fracasos, períodos de bonanza y de ajuste de cinturón, innovar y remitirse a lo anterior, recibir y comunicar. Una entrega compartida, apoyada y muy sentida. El profesional empleado de una empresa llega a sentirla como una propiedad sentimental, no material. Eso me inspiraba día a día. Imaginar un perfil de vino y lograrlo probando año tras año. Periódicamente degustar los vinos de guarda, ver cómo crecen, como un hijo. La magia de los cortes, la mano de un duende que hacía lo suyo para sorprender con un vino de corte. También mucha adrenalina porque practico enología de riesgo en pos de la diversidad y la originalidad. Cuando se finaliza un ciclo es lindo comprender que sólo la arquitectura permanece, que estaba antes y que estará después.

La segunda parte de esta pregunta es maravillosa, me hizo reflexionar en adquisiciones y legados, como no lo había pensado antes. Mi adquisición mayor "conocer el Tannat en cuerpo y alma", comprobar que solo lo puede todo y que envejece noble como un abuelo sabio. Otra adquisición, que debería ser un secreto bien guardado, es que el "duende" de la bodega está conmigo, por ahora vive en un barril. Pero seguramente hay más cosas. El cariño por la gente del lugar, por ejemplo. Mi legado a la empresa no lo sé. El más importante en mi opinión hubiese sido dejar sucesores, y se frustró con el alejamiento de los Enólogos Gustavo Asandri y Romina Malán. En ellos proyectaba mi continuidad. Es lo único que no pudo ser. Es lo que yo más deseaba.

Cada vez hay más certámenes y ferias sobre vinos y bebidas a nivel mundial, y Ud. es una de las personas de Uruguay que recibe más invitaciones para participar en los paneles como jurado. ¿Cómo y por qué elige en cuáles participar y en cuáles no?
En aquellos concursos que están avalados por la OIV, la organización designa delegados o fiscales dentro de una lista de degustadores calificados por ellos, que deben cumplir rigurosos requisitos para que se les otorgue tal aval. Cuando es OIV quien designa su delegado, no hay posibilidad de elegir. Es una responsabilidad y un honor personal, pero primero para el país y el nombre de nuestros vinos. En otros casos las invitaciones responden a criterios diferentes. En Vinalies, por ejemplo, es importante que las descripciones que los degustadores hacen de los vinos son utilizadas para redactar la Guía Hachette Los 1000 Mejores Vinos del Mundo. En resumen, participo en dos o a lo sumo tres concursos al año y no todos los años.

Se habla muy bien de la reconversión realizada en Uruguay, con el apoyo del Estado, hace aproximadamente 30 años atrás. Pero también se habla de que Uruguay está viviendo una segunda reconversión que aún no llega a concretarse. ¿Qué falta para que ésta se lleve a cabo y en qué consistiría?
Se podría decir que Uruguay hizo su primera reconversión a fines del siglo XIX introduciendo el injerto. Entonces nuestro viñedo tenía 2.000 hectáreas. La segunda reconversión se realiza en la década del 70 ejecutada exclusivamente por el sector privado (básicamente por los Grupos CREA), entonces eran 14.000 las hectáreas. Unos veinte años más tarde, a fines del siglo XX, se instrumenta la sustitución de 1,5 ha por 1 ha con cepas de mayor aptitud para elaborar vino. De hecho significaba una disminución de superficie, aproximadamente la cifra actual. A grosso modo estaría concluido con 8.400 ha de viña. ¿Cómo podría decir qué falta "reconvertir" sin saber antes adónde hay que llegar o qué hay que cambiar? Para decir que sopla buen viento, tengo que saber a que puerto quiero ir. Siento otras faltas. Planes, programas, análisis: quiénes somos hoy, qué queremos ser mañana y mucho tiempo después.

La producción de vino fino en Uruguay, ¿es realmente un negocio, es un capricho asociado a la tradición europea de unas pocas familias o es -como dicen algunos- un desafío que hay que encarar por una cuestión de jerarquía empresarial?
Debe ser un negocio, los vinos se hacen para venderse, no nos llamemos a engaño. Sólo el enólogo autor -y uno por bodega-, puede darse el lujo del lirismo. Un loco hace bien, crea, sueña, innova; pero más de uno es la ruina. La calidad agrega valor. Para vender vinos caros hay que tener poder de marca. Es lo que en el vino se llama "imagen" y se la asocia al prestigio de la bodega.

Si entiendo bien la pregunta, pienso en qué conviene más. Si conviene hacer vino común o fino. Diría que la bodega hace vino para su mercado. En vinos de mesa hay calidad, donde el primer escalón es la ausencia de defectos. Tenemos muy buenos vinos de mesa. En este segmento los volúmenes disponibles son también importantes. La respuesta más concreta debería decir que importa mucho la relación calidad y precio en todas las categorías de vino. Algo así como permitirle al consumidor ponerle precio a la satisfacción que recibe por beber tal o cual vino. Ojalá que la máxima satisfacción -en el mismo rango de precio- fuera por beber nuestro vino.

El Consumidor Rey de 2009 (Concurso Nacional de Vinos) estuvo dedicado a los vinos de mesa. Si bien no se le dio difusión -porque no está establecido en el Reglamento- he aplicado sólo para ensayo una fórmula para conocer las mejores relaciones calidad sensorial/precio entre los vinos ganadores. Se obtienen resultados interesantes. Estas experiencias de "entrecasa" y el análisis de la situación del mercado mundial nos pueden llevar a pensar en los beneficios de lograr en la bodega que "mis" vinos sean los de mejor relación calidad y precio; quizá sea éste el mayor desafío empresarial a encarar en los años que transcurren.

Más allá de la relatividad de los premios internacionales para el vino uruguayo, que proporcionalmente son muchos, ¿cómo evalúa el posicionamiento del país en el concierto de las naciones productoras de vino fino? ¿Qué proyección le ve?
Se podrá decir que se ha hecho poco o mucho en materia de mercados externos, pero lo que se ha hecho y hace ha generado un buen concepto del vino uruguayo. En este momento hay que analizar el mundo. Grandes cambios en geografía vitivinícola, en mercados de destinos y hábitos de esos consumidores. Un ejemplo ilustrativo es la noticia de que acaba de incorporarse a la OIV como miembro pleno, el primer país asiático: India. La incorporación de Asia al concierto de continentes productores y consumidores de vino será revolucionaria como ya lo ha demostrado en otros productos. Los cambios son cada vez más rápidos, y esto se va a instalar. Nuestras respuestas no son rápidas y nuestros medios limitados. Por eso necesitamos programar, no perder el norte, ni el tiempo. Hay un par de ejemplos de exportadores uruguayos con trabajo coherente y con una planificación estudiada, los resultados están en sus cifras.

En cuanto a los premios, fueron y son una forma de dar que hablar del vino uruguayo en el mundo, de mostrar su alto nivel de competencia. Son un instrumento de comercio. De otra forma no se entendería que el número de vinos en concursos creciera año a año con una media de 3.000 vinos por concurso. La participación en concursos fue muy fuerte en la década del 90 y ello hizo que se reconociera el valor del tannat y en la siguiente década que se consagrara. En estos 20 años todo fue bien hecho con el tannat, lo destacan la prensa y los importadores. Lo acabo de escuchar de boca de un importador de vinos uruguayos, Pawel Gasiorek, presente en Vinitaly. Lo acaba de mostrar vuestro sitio Web con una investigación fenomenal. Una realidad de hoy día es que participar en concursos se ha tornado muy oneroso, por eso se envían menos productos, pero el vino que participa siempre vuelve coronado. Eso no es poca cosa en términos de difundir nuestra imagen en el exterior.

Estoy convencida que debemos seguir trabajando el tannat. Trabajarlo en estilos propios. Nos hace falta tener vinos más criados para un sector que los busca, allí está el tannat. Si lo que hace falta es tener vinos de terciopelo, allí está el tannat. Se puede. Lo puede solo, sin mezclas, con enología en serio. En mezclas da diversidad y siempre es mejorador. Por suerte, se suman otras regiones para probar que el tannat interesa. Algunas de ellas revalorizarán nuestro tannat, como el Uruguay lo hizo con Madiran. El Embajador de Canadá en Ecuador, Christian Lapointe me dijo en Quito (octubre de 2009) "el mejor Madiran es el Tannat de Uruguay ". Qué logro tan maravilloso el de Uruguay, emocionante. ¿Por dónde llegó este concepto al canadiense? Por el concurso Sélections Mondiales de Vins, SAQ, un sommelier escritor Jacques Orhon,... Por supuesto que para que esta difusión se instale creando un concepto, el vino uruguayo presente en ese mercado tuvo que colmar las expectativas. Por eso, mientras los enólogos pulen perfiles, los comerciales ofrecen con seguridad un portfolio perfectamente segmentado. Una fotografía de empresa bodeguera exportadora.

Si tuviera una suma importante para realizar una inversión, ¿qué haría?
Una Fundación de la Cultura del Vino para reconocer a tantas personas por sus valores, para poder hacer público su trabajo y darle difusión masiva.

Sabemos que todos los años elige un lema, en 2009 fue "Poner en valor", ¿cuál es el lema para 2010?
"Actitud frontal", entendiéndola como una intención de conducta auténtica frente a situaciones o decisiones donde la ambigüedad da lugar a confusiones, idas y venidas, pérdida de tiempo y energías. Un lema a modo de elogio a la honestidad.

¿Qué le gustaría realizar que aún no haya realizado?
Muchas cosas. La primera tomar clases de tango con Adriana y Jorge en Joventango. Una más lejana, el Camino de Santiago con la meta suplementaria de ruta alimentaria, comidas y vinos.

¿Cuál es su sueño por concretar?
Mejor no lo digo porque si se cuentan no se cumplen. Prometo que cuando se cumpla se los contaré expresamente.

 
AGO
20
Mondial du Pinot Noir. Destaca la elegancia y sutileza de esta cepa, como también los rasgos específicos de cada terroir. Otorga a los productores la posibilidad de medir y comparar la calidad de sus vinos frente a los mejores del mundo. En Suiza, del 20 al 22 de agosto.
...si no terminó una botella de espumante, puede guardarla en la heladera sin que pierda la burbuja durante 24 hs. Use un corcho sintético limpio en reemplazo del original.
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